Discriminada por el color de su piel

 

 

Tomado del Periodico Trabajadores

La joven artemiseña Yanay Aguirre Calderín, estudiante de sexto año de la carrera de Derecho,
en la Universidad de La Habana, fue víctima de un penoso suceso protagonizado por un chofer de almendrón, porque usar la palabra taxista podría ofender a quienes hace pocos días celebraron el día del trabajador del transporte.
Relata en su misiva que estaba apurada y tomó un carro particular en la avenida 41, en
el municipio capitalino de Marianao, para dirigirse hacia la parada del ómnibus P10.
Al montarse le comentó al conductor que iba hasta la otra parada, muy cercana al Instituto Cubano de Oftalmología Ramón Pando Ferrer, pero luego le rectificó que se quedaría más adelante, en la calle 70, pues vio que se encaminaba hacia la avenida 31. Para su disgusto, el conductor reaccionó
de forma descompuesta y muy violenta ant ese cambio de destino. Y comenzó a vociferar que “cada vez que se montaba un negro en su carro era lo mismo y que por eso no los soportaba”. En el acto Yanay le espetó que era una falta de respeto proferir semejante ofensa discriminatoria.
La respuesta del “botero” no se hizo esperar… Repitió su discurso y agregó que no era un delito y lo gritaría en cualquier instancia. Frenó el auto y le ordenó bajarse, sin haber llegado al lugar deseado, no sin antes acota que en su carro no quería negros.
La remitente al bajarse atinó a tomar una fotografía del auto (un almendrón rojo) con
su celular y anotó el número de la matrícula P158682.
“Conductas así contradicen lo refrendado en nuestra Constitución y violentan los principios éticos de la Revolución, explica. Además, la agresividad racial e insolencia pública de la que fui objeto sí está tipificada en el Código Penal, como delito contra el derecho de igualdad”, acota.
Con razón a la joven le preocupa que actuaciones como esas queden impunes o se repitan, “desluciendo el buen comportamiento y proceder de los ciudadanos”. Ella espera que este hecho sea analizado y se adopten medidas. | Ariadna A. Pérez

El racismo asolapado tiene esos brotes, es necesario luchar contra el sin olvidar el componente cómico del mismo, su componente educativo e Histórico, ojala todos los ofendidos por el color de la piel como la protagonista pudieran publicar todas las afrentas sufridas, abiertas y encubiertas, nos daríamos cuenta que casos como este no son tan aislado, ni tan esporádicos como se pudiera creer.
¿Qué ara la justicia ahora?

 

 

1 comentario

    • charly en 11 julio, 2017 a las 2:43 pm
    • Responder

    Lo bueno es que Yanay fue capaz de denunciar el hecho, asi debieran hacer todos los que pasen por situaciones de este tipo u otras similares, pues en nuestra patria no nos enseñan a maltratar a nadie y está sucediendo diario y en muchos ambitos.

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