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III. NEGRITUD Y ESPIRITUALIDAD

Chila
Esta visión es muy particular, pues se ve claramente la forma en que Úrsula aboga por la figura de María Bran, menciona sus virtudes y rechaza las características que en general se le atribuían a aquellos que tenían piel oscura. En su escritura se homologa a sujetos de diferente jerarquía social, abriendo la posibilidad de la valoración del esclavo como un ser significativo, dignificándolo.
Por otra parte y como pudimos ver en el apartado anterior, las figuras eclesiásticas ya no son muestra de ejemplaridad, produciéndose un ajuste importante en la concepción de la experiencia de cada uno de los sectores sociales inmersos en la vida conventual. Incluso, es posible afirmar que en el relato autobiográfico de Úrsula de Jesús se invierten estas concepciones y valoraciones hacia uno u otro sector de la comunidad religiosa y conventual produciéndose así un rescate del negro en un contexto histórico en el que era menospreciado y una disminución valórica en las figuras eclesiásticas legitimadas por dicho contexto.
A pesar del rescate que hace Úrsula de la bondad de María Bran, esta le responde que el motivo principal de su estancia en el purgatorio está muy lejos de radicar en los pecados cometidos durante su vida. Por el contrario, permanece allí por su condición, hecho que Úrsula extrapola a su propia realidad, pues probablemente se refiere a la condición de ser negra. Acto seguido, Úrsula narra la gratitud que expresa María Bran hacia la divinidad por haberla iluminado y acercado al cristianismo, aspecto que veremos reflejado en el discurso de la donada posteriormente. Sin embargo, esta visión no termina sin que antes Úrsula le pregunte, saciando su curiosidad, si las negras como ella van al cielo, recibiendo una respuesta afirmativa, pero que la condiciona, pues para ello debe expresar gratitud al Señor. Este hecho tiene su correlato en otro pasaje, a saber: Esta Vez le pregunto: <> Respondiola el Santo: <>.
El hecho de que empleara esta estrategia que realza las virtudes de los negros en tanto son sus pares a nivel jerárquico social, tiene directa relación con el vuelco de su propia subjetividad en su escritura, que pretende anular la inferioridad mundana de sus pares y de sí misma en el mundo espiritual. Interpretamos que mediante este intento por dar cuenta de que a pesar de su posición social y la de sus pares en la Lima Virreinal estuviera cargada de prejuicios, lo que los ponía en condición de igualdad frente a aquellos de piel blanca era su condición de cristianos, pero más que eso, lo que los hacía iguales era su condición de seres humanos, independiente de las construcciones sociales de la época.
Consideramos que este tipo de visiones corresponden a una construcción que se caracteriza por ser una forma de negociación verbal para dirigirse de manera indirecta a las autoridades eclesiásticas. Negociación en el sentido de que plantea una sustitución de principios frente a la normatividad instaurada, una alternativa a las ideas homogeneizantes de la época colonial en Hispanoamérica donde la reivindicación de los oprimidos, se yergue como poderoso ente discursivo desde la propia experiencia y subjetividad de Úrsula. Sin embargo, no hay que perder de vista que esta reivindicación es propuesta a partir de un sistema de oposición a los valores normativos impuestos por el mundo religioso en tanto entidad dominante y que si bien, propone una dignificación del negro, no se plantea de forma tal que se constituya una identidad propia del mismo donde se rescaten sus particularidades y riquezas. Por el contrario, dicha dignificación se plantea en función de hacer al negro similar a la entidad dominante, demostrando que aquellos que han sido oprimidos pueden ser parte de esa normatividad, de aquellos valores y sistemas de creencias, pero siempre relegados a una situación de inferioridad desde la servidumbre, pues era la única opción viable.
Por otra parte, analizaremos un elemento importante en la doctrina cristiana que determina el discurso de Úrsula de Jesús a la hora de interceder por las almas de los negros difuntos desde el mundo terrenal al purgatorio, a saber: el sistema de reciprocidad entre los vivos y los muertos.
Lo primero que debemos explicar para comprender este punto del análisis es que según la doctrina cristiana, aquellos sujetos que mueren en gracia, que gozan de la amistad de Dios, pero que, sin embargo, no están libres de pecados deben sufrir una purificación de sus culpas con el fin de alcanzar la pureza indispensable para acceder al paraíso.
En segundo lugar es importante dejar en claro que este proceso de purificación que tiene lugar en el purgatorio, se apoya directamente en la práctica de la oración en beneficio de las almas de los difuntos o mejor dicho, en el sistema de reciprocidad entre los vivos y los muertos. Así, sería fundamental la oración de los vivos en beneficio de los fallecidos, pues mediante el ejercicio de la oración se acortaría su estadía en el purgatorio o se disminuirían los padecimientos que estuviera soportando. En este mismo sentido, la Iglesia recomienda doctrinalmente fortalecer este proceso con la entrega de limosnas, indulgencias y por supuesto con las obras de penitencia en virtud de los muertos. La siguiente cita nos esclarecerá este punto:
Lunes, así que vine al coro y me postre al Señor, veo venir por debajo de tierra a dos negras llegándose en un proviso muy junto a mi. La una de ellas me dijo: <>. Muy despacio se puso a decir de la bondad de Dios, de su poder y misericordia, de lo que debemos amarle y servirle, y que ella había servido [a] esta comunidad con muy buena voluntad, más que algunas beses le había aplicado algunas cosillas de ella y que penaba a tiempos en aquella parte que solía ser la cocina. Me pidió que por amor de Dios la encomendase mucho a Dios, y dijo que ella antes que muriese había tenido grandísimos trabajos, y que por ellos le habían discantado mucho de las penas. Todo esta boca abajo como me acuerdo. Ella hablo mucho y muy concertado la vía a ella en la misma figura que era, [pero a] la otra no la conocí. (…) Yo le dije a Dios que si Él enviaba aquello yo se las encomendaba y que le ofrecía todo cuanto hiciere por ellas.
Si bien el ejercicio de la oración en el sistema de reciprocidad podía ser llevado a cabo por la familia y los cercanos del difunto, en la cita expuesta anteriormente se puede apreciar la forma en que una negra llamada Luisa, le pide a la donada negra que interceda por su alma en vista de la falta de intercesión por su alma. A nuestro juicio esto revela el desarraigo en que vivían los negros durante la época colonial en el continente americano y revela las propias inseguridades y temores de Úrsula de Jesús como las de enfrentarse al momento de su muerte a pesar de haber sido elegida por el Señor para desempeñar el papel de mediadora e intercesora de las almas del purgatorio.
La visión termina de la siguiente forma: “Yo le veo que no le saben salen llamas de la cabeza como de antes, [sino] mas asta la mitad de la frente, pero no se si son embelecos de aquel embustero” donde se puede ver la forma en que gracias a las oraciones de Úrsula, disminuyen las penas y la estadía de Luisa en el purgatorio, lo que nos habla de otra forma de validación de Úrsula de Jesús en el mundo espiritual, pues a pesar de ser una donada negra sus plegarías son escuchadas por la divinidad además de ser la portadora de sus mensajes de descontento hacia sus fieles. Incluso, Úrsula expresa en su discurso que una vez que elevó sus plegarias al Señor, esa negra disminuyó sus penas, pero siempre dejando notar que es posible que sean engaños del demonio.
En el caso de la siguiente cita interpretamos que la negra a la cual se refiere Úrsula de Jesús se desempeñó como donada al interior del Convento de Santa Clara. Esta negra había muerto hace treinta años y aún se encontraba purgando su alma, hecho frente al cual Úrsula queda perpleja por la cantidad de tiempo en que la negra se mantenía en este espacio, pero menciona que las voces le cuentan que si la negra está hace tanto tiempo purgando sus pecados es porque tenía amores con una monja, hecho que además era de conocimiento público:
Otro día, después de haber comulgado, díseme que encomiende a Dios una negra que había estado en el convento y la sacaron muy mala a curar, y a pocos días murió hace ya casi treinta años. No me acordaba mas de ella que como si no hubiera sido. Yo me espante y entre mi pensé: <>. Y respondedme que aquellas cosas en que ella andaba – y acá débanme a entender que era un amor desordenado que tenia a una monja– toda la casa lo sabia. Que mi padre San Francisco y mi madre Santa Clara se habían hincado de rodillas a Nuestra Señora porque alcanzase de su hijo la salvación de aquella alma, porque había servido a esta casa suya con muy buena voluntad. Luego vi que pendiente de una cinta bajaba de arriba una corona de unas espinas grandes; casi delante me enumero, no se si fueron sesenta y tantas. Dentro de dos días vuelvo a ver la morena en un rincón, muy apartada, como la primera vez que también la vi allí y me dijeron entonces que penaba en el dormitorio viejo. Ahora la vi en su propia figura, con un faldellín verde y paño de cabeza, y desianme que la grandísima misericordia de Dios la tenia allí; que nuestros padres San Francisco y Clara se habían hincado de rodillas por ella. Yo le pregunte sin querer (me lo asen preguntar, y esto interiormente): <>. Díseme que ama Dios tanto a sus esposas, que cuando las be que faltan a sus obligaciones lo siente mucho (…).
Resulta interesante ver cómo Úrsula de Jesús narra la intercesión que realiza Clara y Francisco de Asís frente a la Virgen en beneficio de la negra. El pecado cometido era sin duda, muchos más grave que los revisados hasta este momento en nuestro análisis. Desde nuestra perspectiva, a pesar de que las voces le piden que interceda, en definitiva Úrsula de Jesús relega esta responsabilidad a la figura del padre Francisco y a la madre Santa Clara. No es ella quien toma la decisión de hacerse cargo de esta alma en pena, sino que simplemente narra lo que con ella sucede. En este caso, la negra no presenta mejoría y Úrsula narra que ve bajar una corona de espinas grandes. En la tradición cristiana la corona de espinas simboliza uno de los padecimientos más dolorosos experimentados por Cristo durante el proceso de la crucifixión, lo que a modo de simbolismo podría dar cuenta del sufrimiento que le espera a esta negra por los pecados cometidos en vida. Úrsula menciona que ahora ve a esta negra penando en el dormitorio viejo y en función de esto se desprende que no presenta una superación de la etapa del purgatorio.
Creemos que esta es una visión bastante importante en tanto Úrsula, a pesar de afirmar que conoció a la negra en el convento, no expone ningún tipo de observación respecto a las virtudes o valores cristianos de la misma, es más, menciona que apenas la recuerda. Consideramos que esto es una estrategia discursiva para no inmiscuirse en este caso conflictivo y álgido en tanto las voces le cuentan que esta negra pecó por haber tenido amores con una monja, lo que iría en contra de la doctrina cristiana. En ese sentido creemos que por eso, a través de su discurso se aprecia que relega la responsabilidad a San Francisco y Santa Clara considerando que cuando una novicia hacia sus votos y se convertía en monja, pasaba a ser esposa de Cristo.
En el siguiente fragmento podemos apreciar nuevamente la forma en que Úrsula de Jesús legitima a una negra dentro de las concepciones del cristianismo mostrando su devoción y entrega al Señor en el momento de su muerte:
Estando una negra para morir en este mes de marzo fui a verla y le y se hacer un acto de contrición. Y solo muy de veras, con muchas lagrimas y dándose muchos golpes en los pechos. Yo fui consolada de haberla visto para encomendarla a Dios y vi un Santo Cristo, y a sus pies a esta morena amortajada, con que vi era cierta su muerte y que por la misericordia de Dios se había de salvar y le di muchas gracias. No se si es mi cabeza, Dios lo sabe todo, a quien pido me tenga de su mano.34
Y a continuación se presenta el único fragmento en el que se representa a una niña de su misma condición social. Es bastante breve y la situación narrada transcurre en el momento de la muerte de la infante, lo que le afecta mucho, pues se ve enfrentada a un bulto blanco que la asusta, sin embargo, la encomienda a Dios desde su lecho y las voces que le hablan desde el más allá sentencian que si la niña seguía viviendo no accedería a la salvación:
Murió en casa una negrita de halo mas de doce años. Seria las ocho de la noche y estaba sola en nuestro dormitorio. Apenas espiro cuando vi un bulto blanco que me causo gran espanto, de que estuve mala de un dolor que me suele dar. Estuve en la cama y allí la encomendé a Dios. Dejeronme que en el consistorio de Dios se abia decretado que muriese, porque si vivía no se había de salvar.Nos parece bastante particular esta visión, ya que Úrsula refiere que en el consistorio de Dios se decretó la muerte de la niña asumiendo, al parecer, que si seguía viviendo no alcanzaría la salvación. Creemos que seguramente, tras esta narración, se esconde el temor y el mensaje que en anteriores visiones le había llegado a Úrsula de Jesús referido al problema de la condenación por los pecados debido a la condición que poseen en la sociedad limeña las negras.
La siguiente visión que analizaremos es bastante breve, sin embargo, da cuenta de un importante tópico de representación de los negros en las visiones de Úrsula de Jesús:
Después que paso esto y otras muchas cosas, díseme de como se agradaba Dios de los pequeñitos y humildes, y que en esta casa le agradan Florensia Bravo y Antonia de Christo, que son desechadas y nadie ase caso de ellas. La primera es una mulata chabacana y la otra una negra siega.
A lo largo del relato autobiográfico que tiene como objeto este trabajo, se puede observar la forma en que Úrsula de Jesús alude a “los pequeñitos y humildes” pertenecientes a la sociedad limeña del siglo XVII. Son personas fieles a las que el Señor tiene en alta estima por su formación valoriza y maneras de proceder en el diario vivir.
La visión expuesta da cuenta de la forma en que dos negras llamadas Florencia Bravo y Antonia de Cristo, ignoradas y desechadas por el entorno social del Convento de Santa Clara, cuentan con la estima y valoración del Señor. Este hecho pone nuevamente en jaque la valoración simbólica que se tenía del negro en el espacio espiritual y que como ya mencionamos anteriormente a propósito de otra visión de Úrsula, resitúa a los relegados por la tradición cristiana en el sistema de creencias del mundo eclesiástico. Si bien Úrsula de Jesús no logra reivindicar las inequidades existentes en la dinámica del diario vivir del mundo conventual, si logra establecer un discurso que reivindica la figura del negro a nivel moral y valorizo. En su escritura se revelan las virtudes y las riquezas de ser negro en Occidente, alejándolo de las valoraciones negativas que se tenían en ese presente y que revisamos en el primer capítulo de esta investigación.
En este apartado hemos expuesto la totalidad de las visiones cuyo eje gira en torno a la representación de negros en el relato autobiográfico de la donada negra. Si bien, no constituyen un gran corpus en cuanto a cantidad numérica, consideramos que se complementan de buena forma con las narraciones que serán expuestas en el siguiente apartado, pues están imbricadas en tanto ambos tipos confluyen en la representación de un sujeto negro. En este caso de “los otros” negros y en el siguiente, de la misma Úrsula de Jesús.
En general se pudo apreciar que sólo se representan mujeres negras en el relato autobiográfico de Úrsula y dentro de ellas, sólo una es una niña. Por el contrario, no se aprecia la representación de ningún hombre negro. Todas las mujeres pertenecen al Convento de Santa Clara y en su relato autobiográfico la donada negra afirma haberlas conocido a todas, sin embargo, afirma que no recuerda bien a una negra a quien se le atribuye un grave pecado. En esta misma línea, pudimos percatarnos que Úrsula de Jesús intercede por todas sus pares a nivel jerárquico social, excepto por la negra que tenía amoríos con una monja. Creemos que esto no es casual, sino que fue una forma de rehuir un tema complejo y álgido que podía traerle dificultades con sus guías espirituales. Representación de sí misma
Uno de los primeros elementos que podemos identificar desde el momento en que Úrsula narra situaciones sobre sí misma frente a la divinidad desde su sitial de donada negra con dotes espirituales, es lo familiarizada que estaba con los insultos, los actos que ejecutaban sus compañeras de claustro por considerarla inferior debido a su color de piel y las connotaciones que esta traía consigo como podemos ver en el siguiente fragmento:
Yo traigo una tentación terrible y es que cuando [me] topo a las monjas me quisiera enterrar porque no me vieran. Viniendo al coro estaba en el camino una rueda de monjas, y entre ellas estaba fulana y pasando yo dijo: <> Penseme caer muerta. Fuime a Dios tan afligida como Él sabe. <> Aflíjame muchísimo, que no me cabía el corazón en el cuerpo. <<No hagas caso de eso, déjalo todo. A mi a mi [sic] me llamaron embaidor [y] embustero. Y no me creían y todavía [a pesar de] mi aflicción
Es relevante aclarar que estas prácticas eran bastante comunes entre las monjas, pero es importante también recalcar que, a pesar de que seguramente Úrsula no era la única receptora de este tipo de acciones y comentarios, cargaba con una doble estigmatización de su figura, pues absolutamente toda su experiencia como donada estaba atravesada por su inferioridad al interior de la vida conventual.
No cabe duda de que Úrsula estaba consciente del lugar jerárquico que ocupaba “en la sociedad dominante y de las formas de opresión experimentadas en dicho ámbito”38, muestra de lo anterior es lo siguiente: Yo salgo de allí tan confusa y de pensar para qué me vendrán a mi con esas cosas, una pobrecita que no vale nada. ¿De que provecho soy yo? Algunas beses me quiero levantar [e] irme de allí corriendo. Ya le digo a Dios que bien sabe que no quiero otra cosa mas que agradarle, que yo no vengo a que me estén ablando y lo demás de vistas.

NEGRITUD Y ESPIRITUALIDAD

Úrsula, de Jesús. Diario espiritual de la Venerable Úrsula de Jesús, escrito por ella misma. Versión elaborada para un lector moderno a partir del original. Lima, Fondo Editorial Pontificia Universidad Católica del Perú, 2012. p. 184 Por otra parte, en su discurso es notoria la forma en que las relaciones de poder que fomentan la …

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