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CUBANO ALCADE DE PARIS

De heredia

En nuestras investigaciones nos encontramos con este personaje casi desconocidos para los cubanos, entendemos que deben divulgarse mas la vida de estos hombres ilustre que desmiente muchos de los tabúes que se ciernen sobre el hombre negro.
Son la muestra palpable de que la discriminación racial tiene un fuerte componente económico, inorar este componente conlleva al fracaso todos los esfuerzos que se hagan para que el hombre negro alcance la plena igualdad DE DERECHOS Y OPORTUNIDADES.

A sumimos como nuestros el planteamiento de Limia David, Miguel. En su libro Equidad racial e ideología de la revolución cubana “ La discusión teórica de la problemática racial es particularmente sensible no sólo por el complejo contexto histórico interno y externo que vive el país, sino ante todo por la enorme carga cultural alienadora y de formas de opresión que este asunto guarda desde siglos pasados y que pesa sobre la conciencia revolucionaria de cada uno de nosotros, a veces de manera imperceptible. Sin embargo, es indispensable delimitarla conceptual e ideológicamente a fin de trazarnos una estrategia para su regulación hacia una mayor equidad en este terreno, sobre la base de la unidad étnica y no proporcionando oportunidad para la recreación de una nueva forma de segregación ajena al proyecto independentista, social-emancipador y dignificador de la persona, creado por nuestra nacionalidad desde fines del siglo XIX.”

“Severiano de Heredia: ese mulato cubano que París hizo alcalde y la República ministro”, del escritor francés Paul Estrade.

El historiador se dedicó a investigar la vida de este político, lo que representó una tarea que le llevó varios años, porque no existían suficientes antecedentes.

“Fue un trabajo difícil porque es un hombre casi desconocido. No había una biografía de él ni en Francia, ni en Cuba. No sabía ni dónde había nacido, ni dónde estaba enterrado, ni qué había hecho. Entonces, fue una labor bastante dificultosa”, explicó.

Severiano de Heredia nació en La Habana en 1836. Fue bautisado el 4 de enero de 1837 en la parroquia de Jesús del Monte según consta en certificado de bautismo. Fue su padrino Don Ignacio Heredia y Campuzano. Se inscribió como «Mulato nacido libre». y a los 10 años vino con su madre adoptiva, Madeleine Godefroy, para Francia, Ignacio Heredia (primo del poeta José María Heredia) contrae matrimonio con la francesa Madeleine Godefroy y adoptan a Severiano (según comentarios de la época Severiano resulta ser hijo natural de Don Ignacio), en Francia desarrolló una larga carrera política y ocupó importantes cargos durante la III República.

En París estudia en el Liceo Louis-le-Grand graduándose con honores en 1855. En ese tiempo escribe varios poemas e historias cortas. Al graduase su padrino lo nombra heredero de todos sus vienes

Es primo del poeta romántico cubano José María Heredia y del también poeta parnasiano francés José María de Heredia, pero a diferencia de ellos, Severiano se destacó más por la política que por la literatura, aunque fue un hombre de una amplia cultura, (que) estudió y dominó perfectamente el idioma local, se hizo ciudadano francés y se identificó plenamente con este país.

A pesar del vínculo familiar, no existe ningún documento o carta que demuestre que se conocieron o mantuvieron alguna relación, explicó el investigador.

Se casó en París, el 3 de noviembre de 1868 con Henriette Hanaire. El matrimonio tuvo una hija, Marcelle de Heredia (1873-1962) neurofisióloga, esta se casó con Luis Lapicque, también neurofisiólogo y que tenían como sobrino e hijo adoptivo a Carlos Lapicque (1898-1998) quien después de estudios científicos se convirtió en un pintor famoso.

En 1873, Severiano de Heredia fue electo Consejero del barrio de Ternes (hoy distrito 17 de la capital francesa) y luego ocupó diversos puestos, como responsable de la comisión de asuntos de la prefectura y la alcaldía central, miembro de la comisión de presupuesto y secretario de la vicepresidencia del consejo.

Ya tenía seis años de trabajo en la comuna, cuando el 1 de junio de 1879 lo eligieron presidente del Consejo Municipal de la Ciudad Luz, lo que hoy sería el equivalente a alcalde de París, urbe que entonces contaba con dos millones de habitantes.

En aquella época, el período de mandato duraba solo seis meses y era un cargo honorario, porque no se recibía ningún salario por esa labor.Durante su semestre al frente de la capital le tocó enfrentar la situación de emergencia creada por el invierno de 1879-1880, cuando se registraron temperaturas de hasta 23 grados bajo cero, el río Sena se congeló y las principales vías de comunicación quedaron bloqueadas.

La nieve alcanzó una altura de medio metro y Severiano ordenó contratar a 12 mil hombres sin trabajo para limpiar las calles y abrir los locales de la ciudad para las personas sin hogar.

Al año siguiente fue electo diputado por el distrito XVII, uno de los más populosos de la capital, y en 1887 ocupó el cargo de ministro de Obras Públicas durante el gobierno de Maurice Rouvier.

Durante su trayectoria, De Heredia no estuvo exento de los ataques racistas de algunos sectores de la sociedad, entre ellos. el diario La Intransigencia, de Henri Rochefort, donde se escribieron artículos alusivos a su raza y lo calificaron como “El negro del Elíseo”, lo que no fue un impedimento para que el público y sus aliados políticos le apreciaran en su justo valor y le confirieran responsabilidades de manera durable.

Severiano jugó un papel muy activo en la lucha por la separación de la Iglesia y el Estado, la educación gratuita, laica y obligatoria, la formación profesional y la creación de bibliotecas municipales.

“Era un radical progresista, laico, librepensador, francmasón, defensor de la escuela pública y de la formación continua, ecologista y un apasionado por el automóvil eléctrico”, precisó Estrade.

Severiano sucedió a Víctor Hugo en la presidencia de la Asociación Philotechnique, agrupación que favorecía la promoción de la cultura y la enseñanza para los adultos y que aún se mantiene en el Barrio Latino de la capital francesa.

Alcanzó la cúspide entre los años 70 y 80 del siglo XIX por sus enormes capacidades, pero a partir de los noventas su figura va a decaer y sobre todo después de muerto se le va a olvidar, afirmó el historiador.

El político falleció el 9 de febrero de 1901 de manera súbita, cuando tenía 64 años, y medios de prensa como Le Figaro, La France y Le Rappel dijeron que había muerto por una meningitis, mientras que otros, como Le Radical, hablaban de una congestión cerebral.

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