A pesar de la actividad de hombre, la bahía de Santiago de Cuba o Puerto del Rey como la llamo Colón, mantiene un embrujo, de Corsarios y Piratas, de la poseía de la Avellaneda, del dolor de los esclavos, de la vergüenza del almirante Cervera, de la gloria del Titán de Bronce y del 30 de Noviembre.
Magia, embrujo y historia, para ti madre de agua, para que el hombre no olvide, que eres la fuente de la vida, en fin el mar aprisionado por la tierra que lo rodea, con una coraza de montañas y le da vever del pecho de sus rios.






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